Este Gobierno socialcomunista entiende la política como la construcción de espacios de conflicto. Una vez aprobados los PGE con el voto de lo peor del Congreso de los Diputados, ha decidido dar un giro de tuerca totalitario . Los cuatro frentes que quiere abrir de forma simultánea ( el educativo, la eutanasia, el Poder Judicial y la deslegitimación de la derecha ) están pensados para la división en dos Españas, porque son cuestiones que afectan a la moral y a la democracia. Pero no solo es eso: quieren una política de saturación que, por impotencia y aburrimiento, desmovilice a la gente de la oposición. El Gobierno socialcomunista quiere, en primer lugar, acelerar la aplicación de la ley Celaá una vez que las comunidades autónomas gobernadas por el PP han anunciado que adelantarán la matrícula para evitar el daño a las familias y a los niños. La ingeniería social es urgente, pues saben que cuanto más tiempo lleve instalado su plan educativo, más fuerte será la resistencia...